¿Qué pasaría?

Si decidieramos dejar de pensar en nuestro bien a cambio de pensar en generar un cambio real y radical en nuestro país.

Si fueramos fieles al potencial de liderazgo y cambio más que a la ambición de la riqueza a costa de no dar lo mejor de nosotros mismos.

Si dejaramos en segundo lugar el Bottom line ($$$) y en primer lugar un objetivo que hiciera una diferencia en nuestra sociedad, cultura, economía y nivel de calidad de vida.

Si dieramos lo que somos y podemos hacer sin importar cuánto vamos a tener.

Si nuestra meta fuera disfrutar el proceso.

Si unieramos fuerzas con nuestros amigos y buscaramos su apoyo para lograr un sueño compartido.

Si levantaramos un estandarte con los nombres de Hola-tu.com, Red10.com, Dixo.com, EslaModa.com, Poderato.com, MedioTiempo.com, Canvas, EslaZona.com, Enter.Blogs.com, HighEndMagazine.com y todos los que quisieran unirse en apoyo a lograr un cambio mayor en el uso de la tecnología web en México.

Si regalaramos sitios web funcionales y de calidad a todas las empresas de México y fondearamos las operaciones con donaciones, apoyos en especie (servidores, desarrollo, diseño, comunicación, etc.) y patrocinios únicamente de empresas que compartan nuestra visión.

Si retaramos a un monopólio que ha hecho más daño que beneficio ofreciendo soluciones que dejan en segundo lugar a sus clientes, ajustando y sujetando la calidad de un servicio al precio que maximiza las utilidades.

Si fueramos transparentes y honestos.

Si en todo lo que hicieramos se sintiera un verdadero compromiso y no uno disfrazado.

Si pensaramos que capitalizar un sueño va a ser posible sólo si dejamos de soñar en capitalizarnos.

Si vivieramos nuestro objetivo; llevar a todo México a Internet.

Si compartieramos nuestro sueño.

Si decidimos ser nosotros mismos y no la imagen que nos hemos creado de lo que deberíamos ser.

El sueño del barrendero psicoanalista

barendero El sueño del barrendero psicoanalista

Tuve un sueño extenso del cual recuerdo dos partes.

En la primera, iba caminando creo que entre llorando y hablando dentro de los pasillos o calles que están entre lo que fue durante un tiempo la oficina y el departamento en el que vivimos unos meses en el D.F.

De pronto un barrendero me ve y me pregunta qué pasa, le explico brevemente y me dice: “ven, vamos a un consultorio en la UAM” (universidad donde mis papas han trabajado por unos 30 años), “soy barrendero pero también soy psicoanalista y damos consultas a las personas que lo necesitan como un servicio del área de investigación académica”.

Después de atravesar cubículos y oficinas de administrativos de la universidad, llegamos a un consultorio en el que comenzamos a hablar.

No recuerdo toda la sesión, pero recuerdo dos cosas: la primera es el sentimiento de desesperación, ansiedad y angustia, y la segunda es una de las cosas que dije durante mi sesión.

Lo que recuerdo haber analizado fue el cómo demando demasiado de mi. Hablé de cómo busco que un diseño este perfectamente resuelto al pixel, cómo busco que un modelo de negocio sea 100% infalible antes de creer que está listo para tener éxito, a tal punto en el que no me siento merecedor por no ser suficientemente bueno. Así es, demando tanto de mí, que no me siento merecedor del éxito, por no ser suficientemente bueno.

Me dí cuenta de que al sentir que mi diseño del proceso de ventas es débil, de que mis servicios son perfectibles, de que los alcances de mi modelo de negocios son “limitados”, de que mis recursos y capital están en la cuenta regresiva final, etc. mi negocio no es lo suficientemente bueno. Y aclaro… todo eso que no es suficiente lleva el “MI” antepuesto. No son los objetos per-sé, sino “per-me”.

La segunda parte del sueño es viendo una película con mi mejor amigo Adolfo, su esposa Beis, Keila y yo. 

La película trata de un jóven que vive en una dinámica bastante estresante. Todos se la pasan diciendole cosas “desagradables” como: “siempre que quedamos de vernos llegas tarde”, “tu nunca nos invitas, siempre te invitamos nosotros”.

Al final de la película el protagonista vive un shock traumático inducido por un proceso psiquiátrico, y al final se da cuenta de cómo todo lo que vivió durante mucho tiempo era una percepción completamente equivocada de la realidad. Se había despegado de ella de una manera que le hacía creer que le decían cosas que no le estaban diciendo.

Por ejemplo: se dió cuenta que cuando el creía que alguien le decía “tu nunca nos invitas a comer, siempre te invito yo” en realidad le había dicho “oye vamos a comer no?” o cuando el creía que le habían dicho “siempre llegas tarde cuando quedamos de vernos” en realidad le habían dicho “nos vemos hoy en la tarde para hacer algo”.

Se dió cuenta de su realidad paralela percibida completamente distorsionada.

Y yo me dí cuenta de mi realidad paralela percibida completamente distorsionada. Una realidad en la que lo “MI” nunca es suficientemente bueno. De que cuando alguien me dice “tienes todo para lograr tus sueños” yo, en mi realidad paralela distorsionada oigo “no eres lo suficientemente bueno porque no has logrado tus sueños”, de que cuando alguien dice “tu producto es muy económico, me interesa saber más de sus alcances” yo oigo “tu producto es barato y no veo que ahorita resuelva lo que necesito”.

Eso me pasa por ver la película de Caligari.

Simple

- Doctor, me duele cuando hago así.

- Pues no haga asi.

Punto de partida

En México existen más de 1 millón de empresas – el 98% formadas por profesionistas, emprendedores y familias que día a día trabajan sustentando más del 50% de la economía del país – De ellas, menos del 20% cuentan con un Sitio en Internet – y muchos menos utilizan todas las capacidades que la tecnología pone hoy en nuestras manos para mejorar nuestra calidad de vida.

Creemos que en función de la capacidad del uso de nuevas tecnologías las empresas pueden ser más productivas – más efectivas – más eficientes – pero también más flexibles – pueden trabajar las 24 horas los 365 días del año sin que las personas que aportan valor a la empresa tengan que estar presentes en ese mismo horario.

La tecnología nos permite hacer más y mejor trabajo – y nos da la oportunidad de disfrutar más nuestro tiempo – La tecnología tiene que estar a nuestro servicio, y no viceversa – Nosotros tenemos que explotarla a ella, y no al revés.

La tecnología e Internet acercan personas – potencian capacidades – crean nuevas oportunidades – permiten nuevas formas de comunicación – nuevas formas de hacer negocios – nos llevan más lejos de lo que podemos imaginar – a más personas de las que podemos imaginar.

Hoy, las posibilidades de aprendizaje son tales que la tecnología nos permite generar más empleos – o mejor dicho, más fuentes de generación de ingreso y bienestar mucho mejores que un empleo.

Imexia es un proyecto que va más allá de los negocios o de internet – Es un proyecto de desarrollo social, económico, cultural, laboral, personal y tecnológico.

Hoy tenemos no sólo la oportunidad, sino la obligación de tomar en nuestras manos la responsabilidad de actuar y crear a partir de herramientas que están a nuestro alcance.

Creemos que la gente joven tiene una gran capacidad de generar y no solo de consumir – Que si el día de hoy damos las herramientas necesarias a la juventud para generar ingresos y aportar un valor a la sociedad, el día de mañana nos podremos preocupar menos por el desempleo y por la falta de capacidad de creación y de aportación a nuestra sociedad.

Creemos que hoy las formas y oportunidades de trabajo están mucho menos limitadas a un título o grado académico que nunca – Vivimos en un mundo en donde un joven de 23 años puede transformar por completo una industria desde el dormitorio de su universidad – No es una cuestión geográfica, es una cuestión de actitud y determinación.

Sabemos que muchas veces la geografía influye en nuestra actitud y determinación porque es una realidad que no en todos lados existen los mismos ecosistemas económicos e industriales – Pero sabemos también que estos ambientes fueron determinados por la actitud y determinación de alguien más, y no debemos asentarnos si no nos gusta como son.

Nosotros queremos ser hoy un agente de cambio – Un catalizador que transforme estos ambientes ideológicos que dan vida y forma a nuestras propias limitaciones estructurales.

Queremos tomar esa responsabilidad y encontrar a gente que la quiera tomar con nosotros.

Vivimos en un tiempo en el que las herramientas están más cerca de lo que esperamos, más cerca de lo que acostumbramos – tan cerca que pasamos por alto la oportunidad de tomarlas sin necesidad de que alguien nos de permiso – o peor aún, nos de la orden.

Hoy podemos transformar nuestra realidad como personas – y por ende – como sociedad – Hoy podemos generar en lugar de consumir – Hoy podemos aportar en lugar de solicitar – Hoy podemos ser libres de las ataduras que tan complicado nos está resultando encontrar.

¿Porqué frustrarnos ante una falta de empleo, cuando podemos generar el mismo ingreso en una fracción del tiempo bajo nuestras propias reglas? Estableciendo – o mejor aún, despedazando mis propios límites.

Podemos transformar el mundo si nos transformamos nosotros – si ayudamos a los que están cerca a que se transformen ellos mismos y ayuden a otros a transformarse.

Hoy puedo impactar mi vida tomando el control y comenzando a generar.

Ofreciendo un cambio a las empresas que me rodean ayudándoles a adoptar, entender y explotar la tecnología a empezando con contar con un espacio en Internet – el medio de comunicación de mayor crecimiento en el mundo.

Y ofreciendo a las personas que me rodean la posibilidad de generar valor para otros creando su propia fuente de ingresos – Un negocio propio, fuera de las estructuras predefinidas que alguien más supone que debo seguir.

Cambiando hoy mi visión – mañana la visión de mis amigos – la de una empresa – de tres empresas – de diez amigos – de treinta empresas.

Y si tu y yo y cinco personas más iniciamos este cambio, sabemos que nuestro ambiente y nuestro ecosistema va a estar determinado por nuestra actitud y determinación y no la de alguien más.

El día de mañana encontraremos más formas de cambio.

Hoy, sabemos que con tu colaboración podemos tener un gran impacto llevando a Todo México a Internet.

Into the wild - Quemando mis 100 dólares

Es una película que no he visto , se llama Into the Wild y me la recomendó Cris.

El argumento es complejo y a la vez sencillo, un joven lo deja todo, literalmente todo. ¿Para qué? no se exactamente, habrá que ver la película.

Se deshace de vivir en su casa, de la beca de Harvard, de sus comodidades, de su coche, de sus identificaciones, de la mayoría de su ropa, y en una de esas, mientras va en su camino, decide quemar los últimos dólares que le quedaban. Lo volvían demasiado precavido.

He decidido dejar de cuidarme de no cometer un error enorme. Porque lo único que estoy logrando es cubrir el fracaso con movimientos ordinarios anticipados con los cuales no tendría mucho caso discutir por qué no salieron las cosas, digo, al final se hizo más “adecuado” y “centrado”, ¿no?.

He decidido retomar una visión, crear un mensaje y lanzarlo.

He decidido amarrar el sleeping a la mochila y tener todo el espacio libre del mundo, en vez de meterlo y quedarme sin espacio para la ropa.

He decidido hacer el intento por liderear y no por administrar.

Estoy cuidando el dinero como si sirviera de algo cuidarlo. Y me doy cuenta de que no estoy en una carrera de resistencia, estoy en tiro al blanco. El dinero que hay no va a durar para siempre, por muy bien que lo administre. Si no apuesto yo por crear una explosión, solamente estoy enfriando la mecha para que se queme más lento, porque no hay explosivo al final.

Por supuesto decidir que hacer con unos miles de pesos no se compara con enfrentarse a la naturaleza y preocuparse por comer y no ser comido, pero bueno, cada quien tiene su lucha.

Dejo el trailer de la película por si acaso.

El sueño de la hamburguesa

hamburguesa El sueño de la hamburguesa

Son las 4:50 de la mañana y me desperté por que tuve uno de esos momentos de momentum en los que en el estado alfa del sueño las ideas grandiosas surgen… esas que a las 9 de la mañana suenan a puras aberraciones.

Desde hace una semana estoy llevando un régimen almenticio riguroso (excepto los fines de semana) de ensaladas, carnes blancas, baja en grasa y en carbohidratos.

Hoy me desperté por un sueño que no se si fue por hambre o por el estado de mi situación profesional.

Estaba en la línea de un Burger King, esperando a ser atendido, era de noche y venía agotado y con hambre después de jugar tenis de mesa.

Había llegado mi turno y la persona que estaba atendiendo, daba la casualidad de que también estaba lavando platos. Platos con salsa de pasta como de un lugar que no era burger king.

Ahí estaba yo, paciente esperando a que al tipo este se le ocurriera dejar de lavar los platos que le llegaban uno tras otro para tomar mi pedido y cobrarme.

Finalmente me atendió y tomó mi orden: “Un refresco de dieta, una ensalada y una pechuga de pollo a la parrilla extra”.

No supe exactamente cómo pague porque cuando traté de sacar de mi bolsa el dinero traía un monton de papeles doblados, como etiquetas y recibos y no se que más. Finalmente, sin saber cuánto ni en qué momento le di dinero, él me dio mi cambio:

Ya de salida del lugar traía la preocupación de con cuántos billetes o monedas había pagado y de saber si me habían dado mi cambio correctamente, de saber también cuanto dinero traía antes de pagar para saber cuánto debería traer después. Pero el panorama no era nada claro. No recordabae exactamente cuántos billetes y monedas traía antes de llegar ahí, no tenía claro cuánto había costado mi comida ni cuánto dinero debía quedarme.

Al tiempo en que revisaba mi cambio y trataba de reconstruir mis cuentas, abría la bolsa para revisar que me hubieran dado lo que pedí. Desafortunadamente habían cambiado mi pollo por una porción de carne de hamburguesa (nada grave supuse) y mi ensalada por un par de panes, con lechuga eso si. Me habían dado una hamburguesa grasosa y con un pan gigante, nada bueno para mantener mi régimen. Y lo peor de todo es que estaba fría.

Después de unos momentos de desconcierto total, regresé al cajero a aclarar la terrible, incómoda e inaceptable situación; ¡¿con cuánto dinero pagué y cuánto debía ser mi cambio?!.

Tengo dos lecturas de mi sueño.

La primera es cómo estoy ahí, parado, esperando “paciente” a que me tome la orden un tipo al que se le ocurre hacer cualquier cosa antes de atenderme.

Finalmente me atiende y saco una bola de papeles inutiles de mis bolsas. ¿Billetes? si, también, uno o dos por ahi doblados y escondidos, no se ni cuántos, hechos bolas, confundidos.

Y al final, me doy cuenta de que no tenía lo que había pedido. Había llegado con un objetivo claro, y al momento de hacer lo requerido para obtenerlo (sólo había que pedirlo) había acabado justo con lo que menos quería.

Lo más crítico es la resolución. Mi preocupación no es no tener lo que quiero en la vida, es lidiar con los mini desajustes de cuentas que me tienen agarrado del cuello y me han tenido así por años.

Qué mas hubiera dado el dinero. Si tan sólo me hubiera podido preocupar por no tener lo que buscaba con tanta claridad y pelear por obtenerlo. Nótese que no dije “si tan sólo hubiera tenido lo que quería”, no, dije: “si tan sólo me hubiera podido preocupar por no tener lo que quería”. ¡Ni siquiera puedo preocuparme por no tener lo que quiero! No, mis preocupaciones no llegan tan lejos. Se quedan en el camino.

Hoy me doy cuenta de que no me preocupa no tener lo que quiero, y no porque no me preocupe, sino porque ni siquiera me doy la oportunidad de reclamármelo, de restregarme en la cara “tu no querías esto!!! regresate y ve por lo que venías!!!”. No, hoy me preocupa “aaahmmm… traía 20 o 30 pesos? cuánto traigo en la bolsa?? cuánto debió ser de cambio??”.

No se como decírmelo más claro. “Deja tú el dinero… pediste ensalada y te vas a atascar una hamburguesa!”.

Mi segunda lectura

Al final del sueño yo soy yo. El que se preocupa por no saber cuántos pesos no tiene más que por no estar logrando lo que quiere. Pero al principio yo soy el que atiende. con la fila de clientes enfrente de él. Y ¿Qué hace él? lavar los platos que le van llevando… trabajar! anda ocupadisimo! no puede parar! le llega uno y otro y tres más y la pila de platos sucios es enorme!… no se pueden juntar! va a ser un caos! no puede con todos, no puede ni con dos, no le da tiempo, no lo alcanzan las manos para acabar de lavar la pila que ya se le juntó de platos sucios y no hace ni una ni otra ni mucho menos las dos.

Mientras, los clientes esperan. Algunos pacientes.

Faith

People who challenge and then change the status quo, do something that’s quite difficult. They overcome the resistance of people they trust, people they work for, people in their community.

Every step along the way it’s far easier to stop and accept the thanks of the balloon factory workers for finaly giving up, than it is to persist and risk the humiliation of failure.

So why do it?

Faith is the unstated component in the work of a leader and I think faith is underrated and religion overly overrated.

Faith is critical for every innovation, without faith it’s suicidal to be a leader, to act like a herechtic.

Faith is the cornestone of humanity.

When you lead without compensation, when you sacrifice without guaranties, when you take risks because you believe, then, you are demonstrating your faith.

(or you’re very stupid).

Unique Selling Proposition

ruido Unique Selling Proposition

Back to basics.

La Proposición Única de Ventas es la promesa clara, directa y atractiva que te hará sobresalir de los demás.

Hoy debemos olvidarnos de tratar de COMUNICAR  que somos los más rápidos y los más baratos y los de más calidad y los que ofrecen mejor atención y servicio y los más profesionales y los más serios.

El serlo todo nos va a diferenciar por completo, sin embargo, la gente tiene tiempo de captar UN mensaje y yo puedo tratar de convencerlo de UNA cosa a la vez.

Yo se quién me lleva la pizza más rápido que nadie, quién me vende el mejor café, quién me sirve mi hamburguesa más rápido que nadie, quién hace los coches más seguros del mundo, qué banco tiene más sucursales que ningún otro, que súper me vende más barato que ningún otro y dónde puedo encontrar los mejores diamantes del mundo.

Supongo que por eso el mensaje más relevante que uno podría llegar a tener que hacer en la vida es el más sencillo:

” S . O . S . “

Frase del día

Whenever there is a hard job to be done I assign it to a lazy man; he is sure to find an easy way of doing it.

Walter Chrysler

Me enseñaron a destruir

demolition Me enseñaron a destruir

Una de las enseñanzas más importantes que recibí de mis padres fue la importancia de la destrucción como parte de un proceso de creación.

Usualmente, sus alumnos aprenden una técnica nueva y la aplican a un ejercicio práctico. Sin embargo, este proceso de aprendizaje y puesta en práctica resulta en errores corregidos sobre la obra final.

Una vez entregada la primer versión del trabajo (una pintura, ilustración, maqueta o lo que sea) les muestran sus errores a los alumnos quienes se van con su trabajo y lo corrigen.

Se presenta el trabajo corregido, se apuntan los errores, los alumnos se llevan su trabajo y lo corrigen.

Se entrega la tercera, cuarta, quinta y enésima versión del trabajo corregido con la misma dinámica: encuentran los errores, se van a casa con el trabajo, lo corrigen y regresan.

Este proceso continúa hasta que el alumno ha logrado un manejo perfecto de la técnica y el trabajo se ha perfeccionado.

En ese momento la solicitud es: rompe el trabajo y hazlo de nuevo.

“¡¿Qué?!!!!!… todo de nuevo?????!!!!… pero llevo semanas trabajando en esto!!!! ya quedo perfecto!!!!!! usted mismo me lo acaba de decir!!!!!!!!!!!!!!!”

Y en efecto, el trabajo se vuelve a hacer, esta vez, sin errores ni correcciones. Simplemente se hace perfecto desde el principio.

Desde mi punto de vista, esto genera muchas cosas que no se entienden en un primer momento:

  • Una limpieza que no tenía la versión anterior
  • Una demostración personal del avanze en el manejo de la técnica
  • Un aumento de confianza interna por el nivel de mejora y el manejo de la técnica
  • Un trabajo perfecto hecho en una sola sesión

Entre otras cosas.

Hoy nos enfrentamos a un proceso similar en Diremex: destruir - para volver a construir.

Más rápido, más limpio, con una mejor técnica, con mejores resultados, con bases más sólidas, con mayor conciencia de lo que estamos haciendo y de cómo debemos hacerlo.

Así que hoy, para seguir construyendo es necesario destruir.